Uncategorized

NUEVO COLECCIONISMO, NUEVAS GENERACIONES DE ARTISTAS, CIUDAD 1 de 3

muw1

Hace aproximadamente 14 años, navegando en internet, encontré el proyecto de Shepard Fairey (OBEY ). Un artista que impulsó un mercado personal, a un nivel primero local-nacional y después internacional, convirtiéndose en un fenómeno mundial, vendiendo prints por internet de sus imágenes, stikers etc. Un artista que mantenía su producción activa a través de coleccionistas anónimos o no anónimos de su trabajo. Estaba entonces cambiando el tiempo y la manera en que los artistas producen y se mueven con su trabajo, meses más tarde vendría “Napster”, la música gratuita e información sin límites, rompiendo barreras y paradigmas que habían existido por décadas y poniendo en claro de que el mundo no volvería a ser el mismo en estas cuestiones de arte y los productores que lo generan. Aunque mucha gente siga intentando mantener estos modelos, ahora la realidad es otra.

Desde hace tiempo estaba tentado a escribir algo con cierta periodicidad en el sitio de ARTECOCODRILO. Le había dado muchas vueltas porque no es mi oficio el de escritor o reseñista; pero, en fin, desde que el proyecto empezó, (hace casi ya 8 años), han pasado muchas cosas aquí y frente a nosotros, desfilado un sinfín de situaciones de las cuales muchas veces me hubiera gustado que existieran testigos presenciales que escribieran a profundidad sobre ciertos temas, que no nos atañen solo a nosotros sino a la comunidad de arte en general. Al pasar el tiempo pensé que esas cosas se reseñarían oportunamente por ser eventos importantes pero al ver que pasaban 5 y casi 6 años (ahora ya 8) y estos momentos nunca fueron reseñados o escritos.

En realidad no me explico por qué, en estos años que he vivido en Oaxaca y en Monterrey principalmente, donde es bien sabido que la comunidad de escritores y periodistas es de las más grandes y robustas de todas las disciplinas. Bueno es muy claro el asuentismo de reseñar la realidad en la escena del arte y el actual sistema que opera en estas ciudades desde un punto de vista más crítico.

CARTELEROTORAMA

En muchas ocasiones hablando con amigos al respecto, me decían que no tenía caso hablar sobre estas cosas, pero de verdad que me impresiona la apatía (Y EL TEMOR) a reseñar ciertas cosas, el miedo a ser olvidado u oprimido por el sistema local del arte. Es un miedo que prevalece en casi toda la comunidad de artistas de estos lugares (a la que puedo añadir la ciudad de México, que claro está, es el lugar que más se salva, pero digamos que no exactamente). En fin, 4 ó 5 años de ausencia de estas críticas es más que suficiente. La memoria se va borrando y el olvido llega. Creo que es ya tiempo perdido, así que me doy a la tarea de escribir un poco para resarcir en cierto modo ese deseo PERSONAL por hablar de algunas cuestiones (prometo será por corto tiempo y no pretenderé tomar un lugar que no me corresponde en este oficio). Aquí van las primeras ideas.

Hace ya casi un par de años con motivo de la primer exposición de ARTECOCODRILO en Monterrey pensé en organizar una exhibición en el taller de producción sin necesidad de buscar un lugar especial, usando el pretexto de que había nueva producción. Pusimos las manos y cabeza a desarrollar la muestra, en medio de varias cosas. Pensamos en hacer una expo de una buena cantidad de piezas y convocar gente para buscar un coleccionista nuevo y, de ser posible, gente que ya de por sí coleccionara y que pudiera interesarse en el trabajo de gente joven realmente comprometida con su trabajo.

Las conclusiones de estas exposiciones y la exploración del entorno -en este caso de la ciudad de Monterrey con esta realidad que ahora prevalece- es que el arte de generaciones nuevas e independientes necesita un apoyo de coleccionistas nuevos. La gente joven debe saber que puede coleccionar obra y que no es algo del otro mundo y tiene muchos beneficios tanto para el coleccionista, como para el artista y para la vida cultural de una ciudad y lo que surge de esto.

1.- Los artistas tienen el poder y muchos tienen la incitativa de transformar el entorno en el que viven. Son motores de cambio que hay que apoyar, gente con propuestas, en este caso hablamos de artistas independientes, hablamos de nuestra realidad.

2.- Un profesionista culto en una ciudad como Monterrey, tiene la suficiente cultura visual y bagaje como para apreciar una pintura (al menos eso creo), un dibujo o una imagen o pieza producida en cualquier técnica (o así lo asumo); ya que cuando voy a lo museos locales veo mucha gente. Sé que todo mundo va por una distracción y para tener un fin de semana agradable; entiendo eso, pero llega el momento que la comunidad tiene que empezar a construir su sociedad activamente y no solo consumirla.

3.- He visto tristemente como al ir a algunas casas de amigos que son económicamente activos -digamos que nos les va mal-; que son capaces de ambientar su lugar con piezas bidimensionales, encuentro en estas casas pósters de películas, fotos del puente de brooklyn, gatitos encima de un piano, etc., etc, Es decir, entiendo que somos una ciudad hasta cierto punto fronteriza donde la cultura de USA nos ha influido de muchas maneras, pero el consumo sólo de estas imágenes nos ha terminado por poner en posiciones poco ventajosas tanto como personas, como ciudad, y como país, en cuestiones de cultura, economía, etc.

Siendo que hemos perdido el gusto por las cosas producidas en el lugar (arte o diseño que se hace en Monterrey), siendo una ciudad tan grande y con realidades tan obtusas, es seguro que existen muchos tipos de propuestas, tanto en pintura, fotografia, diseño, arquitectura. La cuestión aquí es siempre invertir en algo muy seguro que muchas veces en el caso de adquirir un objeto (desde un mueble hasta una pieza bidimensional para un muro), siempre la gente termina comprando un offset y malenmarcándolo, devaluando así, la inversión de muebles carisimos que la gente aquí compra, aunque todo el mundo tiene el mismo modelo y color de sofá que está de moda. Se preguntan ¿qué sala comprare? Ah, ¡ya sé! una color chocolate, ¡gran idea!, ¿verdad?

Pensando en los salones anuales de arte -que aquí los hay- la gente puede ir y contactar a los artistas. Entonces, si les gusta alguna pieza, hablar directamente con el artista. Hablar con él, intercambiar ideas, quizás llegar un acuerdo para ir a visitar su taller y finalmente adquirir una pieza, que llevarán a su casa, empezando así una pequeña coleccion privada. No importa que sea de artistas locales o nacionales, emergentes. Esto siempre es una apuesta (así como la gente apuesta comprando un disco orignal de una banda extranjera que no tiene quizás mucho qué ver con la realidad que le atañe a la persona que la adquieren). Tambien la gente puede adquirir una pieza o objeto único que tiene el valor de haber sido hecho en su localidad, en una realidad cercana a donde vive, muy probablemente los beneficios se empezarán a notar, ya que los artistas en general tendrán más recursos y podrán hacer lo que realmente les toca hacer, que es ayudar a transformar el lugar en el que viven, el coleccionista estará participando activamente en la construcción de esta realidad apoyando estos motores de cambio.

Pasando de esta manera a ser una ciudad que apoya a sus artistas y que los pone en un lugar que se merecen, si así lo decide la comunidad en general. Hay escenas de artistas fuera de este país donde las comunidades son cambiadas y transformadas completamente por los artistas y gente activa que les apoyan e infunden movimiento.

Una manera de coleccionismo accesible es consumir un original múltiple -en este caso un grabado, xilografía, litografía. Son múltiples numerados que tienen un valor de original y que tienen un valor en un mercado hasta cierto punto internacional. Son apuestas a inversiones, (pequeñas, no estamos pensando en invertir en cuestiones como en el azúcar o comprar acciones de una empresa). Digamos que, en muchos casos, es una inversión afectiva hacia una pieza o un artista del gusto particular de alguna persona o potencial coleccionista.

Hay una cuestion con el mercado del arte en esta ciudad que no termina de cuajar. Es el miedo de los artistas a vender una pieza (y tambien el miedo de los ciudadanos de adquirir una) o el miedo que tienen de ser señalados como mercenarios. Cuando los artistas en todo el mundo y en las más altas esferas del arte (incluyendo a los artistas conceptuales) venden su trabajo en un mercado internacional y viven como en todas partes, con las ventajas y vicios que existe en cualquier mercado. En Monterrey se critica el mercado de un arte que es prácticamente inexistente para los artistas emergentes y que se les ha negado desde la academia local, cuando los que lo enseñaron nunca vivieron realmente un mercado activo y real.

Las consecuencias las vemos cuando el artista deserta o se mete en oficinas, trabajando diario en cosas distintas a sus intereses para mantener su sustento o, en el mejor de los casos, dando clases para tener un poco de tiempo (el más mínimo que les quede) para producir su trabajo y esto en los mejores casos. Realmente están siendo mercenarios con sus talentos o facilidad técnica para ciertas cosas. No hay nada de malo en esto, pero algo anda mal cuando ves a artistas completos y con mucho potencial perderse en esta dinámica y justificándose en propuestas pobres y superficiales, que no llegan muy lejos. El arte MERECE el tiempo suficiente para realizarse y una disciplina fuerte. Habrá excepciones, pero por lo general así es. El arte y el pensamiento son oficios de tiempo completo.

La ciudad está creciendo, pero no está sofisticándose realmente. Es solo en apariencia, aunque tengamos gente entusiasta en estas cuestiones y exista un mercado del arte que tuvo un boom con la aparición del museo MARCO -un Mercado, por cierto, poco incluyente y en lo absoluto consumidor de arte local, donde en el mejor de los casos los que invierten fuerte tienen en su colección un Tamayo o un Georg Baselitz; pero les da pavor o simplemente no voltean a ver lo que está pasando en su ciudad. Esta actitud que ya está instalada por décadas, ha puesto en la sombra varias generaciones de artistas que nunca se sabrá qué hubiera pasado si hubieran tenido ese apoyo. El mismo o al menos cercano al que tiene todo artista extranjero que pisa esta ciudad industrial donde simplemente por hablar en otro acento tiene toda la atención.

Otro de los casos de los coleccionistas de Monterrey es que coleccionan un arte de tan bajo perfil y semejantes estafas que llegan a comprar obras por cientos de miles de pesos que son valores que descansan en la burbuja de un circuito de un mercado del arte tan lleno de mentiras que es difícil de creer que suceda (digamos que, pensándolo bien, sí es por algo muy obvio y la razón se llama ignorancia). Hace falta más que solamente consumir el arte como una cuestión de estatus o inclusión.

Acercándonos al arte más urbano también, y hablado un poco de su público, asistir a algún evento o ver a los artistas pintar en la calle, tomarles o tomarse fotos en sus murales, no empuja a esta ciudad ni te hace partícipe de la transformación de la ciudad de la que tanto se habla por todos lados y que todos dicen desear.

Es un poco cansado ver y escuchar pláticas sobre arte y sobre cambio en la ciudad, cuando se da uno cuenta que solo son palabras y no acciones. La adversidad y el crecimiento de la ciudad de una manera desmedida y monstruosa es una consecuencia de ignorar a los motores de cambio que en este caso son los artistas -llamese pintores(as), diseñadores(as), músicos, arquitectos, modistas, urbanistas, actores, escritores, poetas, ilustradores, historietistas, directores de teatro, fotógrafos, etc. etc. Gente que está intentando tener una voz pero no es escuchada o apoyada. Si entendiéramos cómo puede influir este apoyo en el crecimiento de nuestra comunidad, los cambios serían o pueden ser muy favorables. No tan a largo plazo. Y los beneficios serían para absolutamente todos los niveles sociales, culturales y económicos, sin excepción ni exclusión.

Inviertan en arte, en las propuestas que están en su ciudad. Dejen a un lado las inversiones vacías y, si les interesa el arte, su cultura y su ciudad, apóyenla. Los artistas son quienes realmente están casados con estas pretensiones y es seguro sueñan diariamente con ellas. No puedo decir que todos, pero sí muchos de ellos.

Continuará…

Rene Almanza, Abril, 2013, México

Anuncios